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Los que nunca se irán de la historia

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mayo 18, 2012

Gilberto Herrera Medina*

Con la desaparición física del hombre de letras, Carlos Fuentes, vuelve a renovarse y a plantearse el viejo dilema de la individualidad creativa y los productos históricos con que esas individualidades ingresan a la historia de cada país y de su época.

¿Existen en verdad individualidades históricas, aisladas, independientes, soportadas solamente por sus cualidades personales, o éstas son producto de las fuerzas productivas de su ambiente social, cultural, científico y de una determinada época histórica?

Dante Alighieri, es el vivo ejemplo de la vida que prevaleció en la Edad Media, marca el fin de esta formación histórica y con tanta nitidez y genialidad que el hombre individual, con su obra, pasa a la historia.

Italia está llena de enormes personalidades, la historia italiana es una de las más ricas tradiciones culturales, a la que nunca alcanzaremos plenamente, por limitaciones de la distancia geográfica, del tiempo y de la división del trabajo que la comprensión de cada manifestación científica y artística impone.

Carlos Fuentes está en las letras mexicanas, en la producción mundial de la novela, el ensayo, el relato, etc., de la misma manera que Netzahualcóyotl vive y está presente, lo ignoremos o no, y lo propio acontece con cientos y miles de grandes hombres mexicanos, que se manifestaron y se manifiestan en su obra.

Carlos Fuentes no surge ni se desarrolla en el vació nacional o internacional, pues tal vacío no existe, nunca ha existido y no lo habrá, por más honda que sea la crisis económica y cultural, como parece manifestarse ahora ante nosotros.

Junto a Carlos Fuentes viven, transitan por la historia de México, Alfonso Reyes, un autoexiliado voluntario y forzado por las circunstancias, también en el servicio exterior, como el autor de la “Región más Transparente”.

Ya ni hablar de Juan Rulfo, para mí el más intenso y extraordinario relator de la intensa y pulverizada vida agraria, rural nuestra, con ese lenguaje de ese aire seco, desolado, amargo, intenso, poco audible al mundo urbano y a la naciente clase obrera.

Sin Juan Rulfo, sin José Revueltas, sin la autora de “Cartucho” y sin Sor Juana Inés de la Cruz, la realidad nacional no se entendería, no tendría color ni sonido, en la tonalidad literaria que alcanza y alcanzó Carlos Fuentes, lo mismo que Octavio Paz, que Alí Chumacero, o que Jaime Sabines y ya ni hablar del enorme y más grande poeta Ramón López Velarde, ese solitario que sale de su Jerez, en Zacatecas, tocando los rincones de San Luis Potosí y Aguascalientes para venir a la capital a escribir la Suave Patria, con la nostalgia y con la intensidad de un Dante, o un Petrarca.

Nuestra muchedumbre de creadores es total e intensa, a la medida de  nuestro transitar histórico.

Que dejamos de nombrar a miles y miles de enormes contribuciones, sobre todo a poetas que tenemos vivos y que luego despedimos, apresuradamente, fingiendo que los conocemos a cabalidad, que nos sentimos en su intensidad creativa; eso pasa, eso seguirá sucediendo.

Una parte de Carlos Fuentes está viva y presente en Carlos Monsiváis, en Fernando Benítez, cuya obra sobre los indios de México, es todo un rescate y una enseñanza viva.

Y lo propio sucede con los grandes economistas que tenemos en México, relegados, olvidados, maltratados políticamente como es el caso, entre otros notables, de Alonso Aguilar Monteverde, a quien se le mantiene ignorado con la total crueldad de quienes se rehúsan a polemizar sobre monopolismo económico internacional capitalista en que se haya hundido el país y con él la crisis global de Europa, Asia y Medio Oriente, el mundo entero.

Carlos Fuentes no se ha ido, acaba de llegar, está regresando y reocupando su interés social y literario, lo mismo que Balzac, Goethe, Fray Luis de León, Federico García Lorca, víctima del fascismo más primitivo jamás conocido y un océano inmenso de creadores, de los que el nuestro es tributario, amigo, compañero, vecino o habitante extraño, como acaso lo fue el autor de “El Capítal”, tan actual y vivo como antes de morir y, sin embargo, más vivo que nunca.

*Analista

¡Entiéndase! Las condiciones son otras

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mayo 16, 2012

Gilberto Herrera Medina*

En esta sucesión presidencial, hay condiciones distintas, de crisis, a las que antes hubo en cualquier otra. Ni siquiera en 1968, las causas económicas, sociales y políticas del país, eran tan serias y comprometidas como lo son ahora. El mundo entero se encuentra estremecido y se cimbrará más; esto hay que entenderlo y quienes no lo vean así, están perdidos, unos y otros, la crisis abarca a la sociedad entera, a los partidos, a las universidades y vale más que quienes actúen en política, empiecen a refrescarse la sensibilidad, o lo que tengan más vivo frente a la realidad.

De muchas maneras la realidad está estremecida y convulsa y hay fuerzas ocultas que la atizan. ¿Con qué fines? ¿Qué se persiguen con ello? ¿Acaso una Revolución, puede salir de una campaña presidencial, la que sea y de quien sea? Estamos lejos de alcanzar eso; nos hallamos distantes siquiera de poder remontar fácilmente la crisis mundial que tiene como centro otra vez a Europa como en 1914 y 1939, toda esta última década y la anterior que correspondiera a 1929.

Cierto, EU es el gran centro imperialista; pero tiene como espacio propio un enorme Continente, Latinoamérica, con que entonces no pudo contar la economía mundial, como no fuera el desplazamiento político social a Europa del Este, Rusia entre otros y luego toda el Asia, hasta desembocar con la llegada al poder de Mao Tse Tung, y luego Vietnam, Argelia, algo que no quisieron entender ni franceses ni norteamericanos.

A México le han metido lumbre, le están metiendo fuego y miles de vidas; lamentablemente le inyectan violencia y métodos de fuerza que no vienen al caso. ¿Qué se ha querido probar con esto? ¿Qué las bandas que se apropian los dineros negros, asociados o con la participación de no sabemos quién o quienes, van a salir derrotadas con estos métodos de fuerza?

Claro que así será a muy alto costo, que nadie va a pagar sino el pueblo de México; pero mejor serían las políticas sociales y económicas, en lugar de gastar enormidades del presupuesto federal en un toma y daca de unos contra otros. La lucha interclasista ni se oculta, pero la harten de falso y hueco reformismo y ocurrencias a troche y moche.

Esto no nos lleva a ninguna parte, digan lo digan nuestros hermanos, primos del norte, que a veces se manifiestan como los propios enemigos de sí mismos, mal aconsejados por la DEA y otras yerbas dizque de la seguridad nacional.

Todo lo anterior se escribe, para insistir, advertir y convencer que, en las condiciones en que hoy vivimos son de enorme riesgo y de crisis social, política y, sobre todo económica; y que frente a ello hay que crecer en manifestaciones inteligentes y en acciones mejor concertadas y más juiciosas; porque eso de acercarse a las universidades con el fácil expediente electoral tan ligero y superficial, es como querer cruzar el océano pacífico subido en papel de estraza.

Señores candidatos presidenciales: hablen de la realidad, hablen de cómo no  endeudarse más, hablen de destinar más recursos para todas las universidades públicas, empezando por la UNAM, el IPN y la Normal de Maestros, para todas las normales rurales. De eso hablen y no de otra cosa a los jóvenes.

Las condiciones sociales, por las que hoy transita el país, son de incendio social y estamos ralos y mal organizados políticamente, casi sin bases partidarias, es lo menos que podemos decir.

*Analista

Universidades y política

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mayo 15, 2012

Gilberto Herrera Medina*

Con los jóvenes, y más si son estudiantes universitarios y de otras instituciones de enseñanza superior o de  enseñanza media, hay que irse con tiento y con mucho respeto, cosa en que los políticos profesionales no reparan y suelen hacer lo contrario, casi siempre.

En estos momentos se pretende magnificar, unilateralmente, algunas expresiones de los estudiantes de la Ibero, en torno a la visita que hiciera uno de los candidatos presidenciales a esa institución, respuesta estudiantil que no se tuvo para otra de las aspirantes y, precisamente, egresada de la carrera de Economía.

¿Qué sirvió de punta de lanza, contra la visita de proselitismo emprendida por Enrique Peña Nieto del PRI, en ocasión de este diferendo? Aparentemente los hechos más fuertemente esgrimidas, entre otros, se cuenta el llamado contra la incursión policíaca llevada cabo con el pueblo de San Salvador Atenco, hechos represivos total y absolutamente reprobables.

¿Qué hay de extraño que esto se haya lanzado contra la candidatura del ex gobernador del estado de México? Nada de extraño hay en eso y hasta enaltece históricamente que los jóvenes reprochen así un comportamiento político de cualquier ejecutivo estatal o federal, en los momentos en que están sucediéndose otros acontecimientos, como la represión a los universitarios nicolaítas de Michoacán, eventos represivos que pasan desapercibidos para los estudiantes de la Universidad IberoAmericana; lo propio puede decirse de los recientes acontecimientos con los estudiantes de Ayotzinapa, en el estado de Guerrero.

¿Por qué un sector de la prensa se manifiesta del lado de las manifestaciones, como ésta, de los estudiantes de la Ibero, cuando durante ese mismo sector de la prensa hasta aplaudiera la bárbara represión con los habitantes de San Salvador Atenco y los hechos reprobables que le siguieron?

Las universidades en general, tanto las públicas, como las privadas, tienen muy poco que ganar, manifestándose en pro o en contra de equis o zeta candidato.

¿Por qué opinamos así? Porque con estas protestas repentinas, aisladas y elitistas, por la condición socio económica de media a alta, de los estudiantes de esa institución, se deja de lado los problemas medulares que afectan a la enseñanza superior en México,  como la insuficiente capacidad de la matrícula para los egresados preparatorios de todo el país, realidad que se repite en todos los estados de la República, pero no así para las instituciones que, como la Ibero, se determina su acceso por la capacidad de pago de su matrícula.

De todas maneras, hay que anotar que los partidos y los responsables de las respectivas campañas, propician o dan pábulo a que se genere un fácil caldo de cultivo artificial en torno a problemas reales, pero para ser utilizados en forma sesgada en pro de una u otra candidatura presidencial en turno, con el trato periodístico más de casuística clientelar, que de un verdadero análisis de las contradicciones que se dieron entre una propiedad de carácter colectivo social comunal y los intereses de los grandes propietarios de las tierras, mismas que iban a resultar beneficiadas con una plusvalía, superior a las cotizaciones que para los habitantes de San Salvador Atenco, se ofreció como asunto expropiatorio, no así para los grandes propietarios privados.

De cualquier manera la historia ni caduca ni se archiva, y chueco o derecho la sombra de este problema aflora en el momento sucesorio presidencial en turno; pero eso mismo tiene precedentes históricos, recuérdese si no el presidente Madero experimentó la impugnación política de los universitarios de su tiempo, entre otros, uno que en el transcurso del tiempo, Ezequiel Padilla, iba a dar de qué hablar en los acontecimientos de opinión que enfrentaron a Calles con el general Lázaro Cárdenas, con aquellas publicaciones críticas de Jefe Máximo contra el militar mochoacano.

El vasconcelismo sedimenta la historia de no pocos equívocos de la pequeña burguesía estudiantil en contra de los procesos de cambio llevados a cabo por los regímenes de la Revolución Mexicana, “Las Palabras Perdidas” de Mauricio Magdaleno, notable literato y enriquecedor de nuestra novela y del cine nacional, dan testimonio de algunos yerros de que ha sido víctima la masa estudiantil que, en ocasiones, se yergue en el vacío social de sus particularismo,  tornándose contradictoria consigo misma, cuando se asume como sujeto de la historia popular o de clase, cuando es notorio que todo esto le excede, en abierta contradicción con su elitismo estamental.

Estamos en momentos de crisis y de riesgos, no sólo en México, sino en el mundo entero. Europa se estremece al embate de los jóvenes indignados, lo propio ha sucedido en EU y por ello, los grupos oligárquicos nuestros deben conducirse con cautela y agarrar como estopa mojada de gasolina electoral, para llevar agua a su molino. Si desoyen esta advertencia, que después no se llamen a rebasados y cuantas artimañas utilizan para luego eludir responsabilidades, condenando el desbordamiento social.

*Analista

Madre, la mayor condición de la mujer

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mayo 10, 2012

Gilberto Herrera Medina*

Ineludible, en esta fecha, el tema de La Madre, así con mayúscula. En la raíz de su condición humana está nuestra vida, la de todos los seres humanos, la de la especie, ligados como estamos a la naturaleza y a los sentimientos nada contemplativos que nos da la vida en común con la Madre que tuvimos; la que nos mantuvo y sostuvo, a la que nada le arredró para defendernos y cuya protección no pocas veces rechazamos con la  incomprensión del significado concreto, que ellas jugaron y juegan en nuestras vidas particulares y sociales de todos.

Todos podemos sentir y hablar de La Madre que tuvimos y que, ya muerta, se nos agiganta en la vida y nos sigue dando lecciones de entereza y coraje.

Todas las madres aman a sus hijos y no es fácil quererlos a todos, tan diferentes como somos y en el proceso de desarrollo, de cada quién, que pocas veces se alcanza, en cualquier plano que lo intentemos.

Hoy, en México, en el mundo entero; pero sobre todo en México, hay muchas madres que han perdido a sus hijos. Son huérfanas adultas, jóvenes, ancianas de sus hijos perdidos, asesinados en alguna parte, buscando trabajo y desde donde no volverán jamás a verlos y a encontrarlos.

Sólo los poetas y los grandes novelistas pueden hablar de la inmensidad de las madres del mundo y de su amor a la vida, a través de la vida de sus hijos. Sólo esas sensibilidades pueden resumir la hondura del más grande sentimiento común a los hombres: el sentimiento instintivo, emocional, volcánico y terrible a que puede llegar la mujer más humilde por la vida de sus hijos, de cualquier hijo, sea cual fuere la condición social de La Madre y a la que el hijo se adscriba o no. En esto no hay fronteras, ni barreras, ni estorbos, ni medias tintas.

Ese valor de la madre es de todas y de todos; el valor de sí misma, el apego y el respeto por la vida que dura siempre y no se extingue.

César Vallejo, el portentoso poeta peruano, escribe: “…mi madre me abriga, no porque haga frío; sino por si hace frío…” no es literal lo que aquí intento transcribir de memoria, sin darme tiempo de ir a la consulta de su obra, para no desconectarme de lo que escribo.

Pero también hay una extraña alteridad existencial y clasista, en esto de las ladres. La madre de los otros no es nuestra y por eso nos limitamos terriblemente en la precaria estima y respeto por las madres ajenas, que debieran ser vistas como propias o que debemos aprender de la realidad de los otros, nuestra propia realidad particular, individual, que empieza a diferenciarse con la de cada hermano.

Yo he tenido amigos y he conocido a sus Madres, a sus padres, y de esa relación aprendí a querer a la mayor parte de ellas, dentro de las limitaciones que la vida social impone como barreras, el trato, las tradiciones, las costumbres.

Máximo Gorki, escribe su novela “La Madre”, donde nos muestra cómo una humilde mujer, esposa de alguien que la maltrataba y madre de un hijo obrero, se torna agitadora social, como una forma de desvirtuar los cargos que en su contra la gendarmería zarista traza contra su hijo, y eso la engrandece y la convierte en una protagonista social que no se arredra ante nada.

Yo tuve como madre a una huérfana de la Revolución Mexicana, cuya madre enferma de tifo deja cuatro hijos pequeños, dos hombre y dos mujeres. Mi madre fue la mayor y en esa realidad creció y sobrevivió fuerte, decidida, sentimental y cantadora. Hoy la recordaré, cuando escuche a otros hijos que celebran a la suya y cuando apenas empiezo a entender la inmensa clase de mujer que fue mi madre.

No narraré cómo murió y por qué murió trágicamente en una calle polvorienta de la ciudad de México. Cada que paso por ahí, se estruja el corazón sin poder hacer otra cosa. Tenía que escribir esto, cualquier cosa, pero de ningún modo apartarme del sentimiento general del pueblo mexicano, que desde todas las rancherías agrarias, como de la que provenimos nosotros, y en todas las ciudades del mundo, se vive dedicado este Día a las Madres, en medio de la pobreza y el desempleo, la miseria y la desesperanza de algunas de ellas; pero sin darle a la vida tregua alguna, como no sea vivir entre sus hijos y los hijos de todas las que ellas hicieron vivir y nacer. “…..y hoy no he de preguntarme si yo dejaba/ el traje turbio de injusticia…y si yo supiera si ha de volver; / y si supiera qué mañana entrará/ a entregarme las ropas lavadas, / mi aquella lavandera del alma…He almorzado solo ahora, y no he tenido madre, ni súplica, ni sírvete, ni agua,…cuando yo he quebrado el propio hogar,/ y el sírvete materno no sale de la tumba,/ la cocina oscura, la miseria de amor.”

*Analista

No fue debate

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mayo 8, 2012

Gilberto Herrera Medina*

Lo escribimos antes: será un debate al alto vacío y también expresamos, la izquierda mexicana está entrampada. Ambas formulaciones sintéticas cobraron cuerpo y color, si esto puede decirse, con la presencia de los cuatro extraños aspirantes a la Presidencia de la República.

Después de lo acontecido en la noche del 6 de mayo de 2012, los cálculos, los comentarios seguirán el abstracto rumbo que así convenga a los intereses en juego, los particularísimos intereses de la pequeña burguesía romántica y liberal ansiosa de un cambio fácil, rápido y festivo, en donde los rudos y graves intereses de una nación y de un pueblo, no están presentes, no estuvieron, no lo estarán en estas elecciones.

Ni para una telenovela serviría el llamado debate de los presidenciables mexicanos. ¿Por qué? Por la obviedad superficial de lo esperado y lo expresado por cada uno de los contendientes.

Vayamos por partes: quien se lanza primero contra Peña Nieto, son sus dos oponentes, Josefina Vázquez Mota y Andrés Manuel López Obrador.   ¿Qué le dicen y le refieren ambos? Cuestiones que no son medulares al país entero, particularidades sobre su gestión como gobernador del estado de México y sin vínculos de origen político, con los políticos que han usufructuado el poder en nuestro país. ¿Importa eso al país entero, a sus grandes problemas nacionales? Eso no es importante, sean ciertas o no las aseveraciones tanto de Josefina como Andrés Manuel, eso significa tanto como que nos hubieran contado los orígenes curriculares de los Directores de Pemex y de la Comisión Federal de Electricidad, y no los ejercicios de la producción y los presupuestos de tales empresas estatales, sometidas ambas a la cuota de ganancia media internacional del capital mundial.

El colmo de la miseria crítica se manifestó en Josefina Vázquez Mota, quien hubo de sacar de los recuerdos negros del ministerio público de Edomex, el caso de la niña Paulet, sin que Peña Nieto le recordara los niños quemados en Hermosillo, e hizo muy bien en no caer en la tentación miserable de lastimar la memoria de unos padres sonorenses, víctimas de la irresponsabilidad y la corrupción de algunos dirigentes de ahora del PAN.

Extraño, muy extraño y contradictorio que AMLO no haya replicado o increpado cuestión alguna a la candidata del PAN. ¿Quiere decir que la izquierda encuentra totalmente fuera de toda crítica la gestión gubernamental actual?

Josefina llegó a afirmar que ella en el poder triplicaría el cuerpo policiaco federal, que ahora ya se gasta en seguridad más de 17 mil millones de pesos; en tanto que Quadri puso como ejemplos policiacos internacionales a los carabineros chilenos, a los argentinos y Uruguayos.

Quadri y sus contendientes pasaron por alto los procesos genocidas en que participaron esos cuerpos policíacos, todavía algunos de ellos en procesos judiciales y con archivos genocidas ocultos y perdidos. ¿A eso aspira este tonto ilustrado e inútil?

Sobre la privatización de Pemex se dijeron dislates, sin que sepa hasta ahora que ha de entenderse por capital privado participando en la industria petrolera. ¿Se cree acaso, que el capital refinador mundial y el industrial que transforma el producto, va a renunciar al monopolio mundial de esta materia prima, materia clave y su valorización en la crisis actual y en las altas y bajas de las bolsas de valores?

Los comparecientes en la TV, dieron tumbos tras tumbos de confusión e ignorancia teórica en materia económica. ¿Se pueden bajar los precios de las gasolinas, de la electricidad y el gas? Claro que pueden bajarse, ¿pero en relación a qué con qué? ¿Con relación a los salarios? Estos ya están más debajo de los mínimos existenciales y también de los históricos; luego entonces, ¿bajarían los precios con relación a sus costos de producción? Pero los costos de producción los dicta la producción media mundial del valor del petróleo y no los deseos de un gobierno nacional; véase sino esas heterodoxias nacionalistas dieron al traste con los gobiernos de Irak, Libia, Egipto y sus repercusiones en Europa, que se ahoga en el desempleo, hasta desparramarse por Latinoamérica.

¿Que tenemos un salario menor a varios países latinoamericanos y un dólar sólo superior a Haití y que en esto nos superan la mayoría de los países centroamericanos? AMLO tiene pésimos consejeros económicos, es lo menos que se puede decir; si ello es así, ¿cómo se explica el hervidero de emigrantes centroamericanos trepados en las azoteas de los trenes queriendo llegar a EU?

Frente a estos contrasentidos y otros que sería largo ocuparse, ¿puede decirse que hubo debate televisivo esa noche del 6 de mayo de 2012, cuando ambos impugnadores reduccionistas de Peña Nieto, ya debieran saber que por menos que eso, François Hollande puso en la lona al tal Sarkozy, que se ocupara en denigrar internacionalmente a varios de sus potenciales contendientes del partido socialista?

*Analista

La izquierda mexicana entrampada

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mayo 5, 2012

Gilberto Herrera Medina*

La disputa actual por el poder presidencial en México, atraviesa por varias contradicciones, según se analicen los segmentos, tanto unos como otros de la burguesía nacional y sus reales e inciertas articulaciones con los diversos grupos de poder (partidos) facticos o no, del poder norteamericano, poder imperialista central decisivo en occidente y en la crisis económica que se abate.

La llamada izquierda, opinamos, no puede llegar al poder, apoderarse del Estado por la vía electoral y sin una alianza de fuerzas lo suficientemente poderosa, como para inhibir todo intento de represión destructiva de un frente así, a la cabeza del cual se hallan grupos de dirigentes medios, muy intermedios entre los diversos agrupamientos de la clase media, la que se observa difuminada en el oportunismo parlamentario, del colaboracionismo de todo nivel y alejada de cualquier intento de alianza con la clase obrera y el campesinado mexicano, terriblemente arruinados ambos, replegados en la sobrevivencia y con organizaciones endebles, casi a punto de desaparecer, y desde donde el capital resuelve apropiarse los medios de producción alcanzados a lo largo de todo el siglo pasado, sin poder transponer los umbrales de las cuantiosas acumulaciones de capital, alcanzadas a expensas del trabajo en las minas, en los monocultivos de alta rentabilidad y con el manejo del crédito privado y público, en cuyo flujo y reflujo se centuplica la apropiación de fabulosas ganancia que luego concurren a frenar la caída tendencial de la misma.

Ante estas adversas condiciones internacionales, con su reflejo en la estructura económica, social y política de México, se ve difícil, sino imposible el acceso al poder de la clase media de todos los matices.

¿Por qué el capital mundial y las fuerzas internas aliadas al reparto de estas migajas de ganancia menor, más abajo que la media mundial, iban o van a dejar el control del Estado mexicano, arma fundamental que les ha servido para internacionalizar la explotación económica de nuestro país?

Mucho camino se ha andado en esta dirección de dominación externa y de subordinación de las fuerzas productivas del país y estimamos que no ha llegado el momento de un modo se producción, como el rige en el mundo,  se repliegue así nomás, y ceda los resortes del poder político, que no el económico a las llamadas fuerzas emergentes de izquierda.

Una cosa es que la izquierda alcance a “gobernar” en algunos Estados de la república y, otra, muy otra, sería adueñarse del poder presidencial, la cúspide orgánica del sistema político mexicano, además de las Cámaras que integran el poder legislativo.

Creo que esta situación no la hemos sopesado correctamente o ni siquiera se ha considerado n cada proceso electoral.

Por otra parte, las élites dirigentes de la izquierda, más burocráticas y oportunistas que verdaderamente dirigentes, carecen y han ido perdiendo terreno, en lugar de ganarlo en las capas más profundas, empobrecidas y explotadas del pueblo de México; por eso se experimenta un dirigismo redentor, individualizado, hueco y ayuno de la fuerza teórica y práctica que se requeriría para la mera lucha electoral, instrumental, e ir más lejos en la organización de las masas sindicales, de las masas estudiantiles, del campesinado que en masa huye de sus tierras, en tanto el capital vuelve a apoderarse extensivamente de aquellos recursos que, como el minero y el petróleo, el gas, la electricidad, son hoy por hoy fuente y caudal de granes drenes de renta al exterior convulso y ávido de apropiarse porciones enormes de trabajo no pagado o mínimamente retribuido por debajo de su nivel de reproducción en que esas fuerzas se desenvolvieron y desarrollaron a lo largo de más de diez décadas.

Escindida la burguesía mexicana, hundida en contradicciones insolubles y en la descomposición derechizada de ambiciones tardías, la izquierda mexicana y con ella el país entero, libran una lucha desventajosa contra el lastre del narcotráfico, piedra angular de dominación y de pulverización política y social, a que han recurrido los centros del poder mundial para impedir que las masas se organicen y caminen en dirección de sus intereses de vida y de trabajo.

La izquierda y la ultraderecha, me temo que también gran parte del centro nacional de esa misma burguesía, no han podido sustraerse al apetito de hacerse de capitales nominales a través de esta actividad parasitaria, que daña principalmente a las masas agrarias sin cultivos y sin renta, a los obreros y a la población flotante, al comercio internacional desigual y consumista, con que a la postre acaban por absorber esa liquidez de medios de intercambio y consumo, capitales dinero que se suman a las divisas del petróleo, del dinero de los emigrados y algunas que otras rentas públicas puestas al servicio de ese aparato brutal de descomposición mundial que hoy se manifiesta en la crisis.

Por eso la llamada izquierda se ha colocado ella misma y esa tesitura la han orillado, para que no luche con ventajas favorables que la pudieran encaminar a la dominación del aparato público llamado Estado, que no a la dominación de los medios de producción y del crédito mundial urgidos en extremo en acentuar su dominación  por el medio y al precio que sea.

*Analista

Debate elitista al alto vacío

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mayo 3, 2012

Gilberto Herrera Medina*

Nada más abstracto, insustancial y vacío que el debate que se proponen realizar los candidatos presidenciales este próximo domingo. No hay temas concretos relacionados histórica y políticamente que pudieran interesar al país entero, a su población, a sus clases; una de ellas sí, la poseedora de la riqueza, de los créditos públicos y privados, la que se empeña en que se empeñe a crédito externo a Pemex, a los ferrocarriles a todos los medios de producción, entre otros la tierra, con el salario y los precios internos desvalorizados; pero en desventajosa competencia con los medios de producción, de cambio y de acumulación a razón de uno con 13 mil puntos o más entre peso y dólar.

Vamos a escuchar, repetidas hasta el cansancio, las necedades panistas en contra del candidato del PRI, lo mismo que los lugares comunes de AMLO contra su pasado resentido de pequeño burgués incapaz de entender el mundo internacional de la materia prima internacional del petróleo nuestro, como producto del trabajo, como renta diferencial de la tierra; pero jamás como producto con un valor de capitalización reservado solamente a nuestros vecinos que lo compran, como compran cualesquiera otra mercancía, como simple valor de cambio; pero no como fuerza de producción y acrecentamiento de riqueza interna nuestra.

De todos los aspirantes que van a debatir al alto vacío la de improvisación y de los tópicos que se les ocurran, a ninguno de ellos se le puede imputar la responsabilidad de la pésima conducción social, económica y política que ha tenido el país, principalmente de 1982 a la fecha, acentuado nuestro declive con la llegada de los tecnócratas al poder, que acabaron entregándole a la ultraderecha los destinos de México, tan costosamente defendidos por todo el pueblo de México a lo largo de su trágica historia.

Pero si no se les puede imputar a ninguno tamaña responsabilidad en su calidad de individuos y de individualidades sociales, menos se puede esperar de un proceso abstracto, formalmente así planteado, como para obtener de los mismos algún atisbo del futuro social colectivo que nos espera como país, casi en total estado de indefensión ante las tendencias agonizantes del capitalismo mundial, que vive y se supervive de los espacios de ganancia y explotación que le quedan y le resten de las naciones latinoamericanas, entre ellas, principalmente nuestro país, del que no somos dueños, ni siquiera de sus recursos naturales como medios de incrementar un capitalismo propio, mediano, mediocre si se quiere, pero al  fin y al cabo acorde a las necesidades de las fuerzas productivas que a lo largo de nuestro desenvolvimiento logramos alcanzar a partir de las reformas del general Lázaro Cárdenas y todo el potencial que ello generara.

De los actuales candidatos presidenciales, continuadores o no de las políticas represivas que se le han impuesto a nuestro país desde fuera y con nuestros propios medios, de cualquiera de ellos, unos menos que otros, poco podemos esperar, poco puede esperar el país y sus fuerzas productivas, como no sea la subordinación mayor de las mismas a la medidas de regularización a que se encuentra sometido el mundo entero: Véase si no a Grecia, a España, Portugal, Irlanda, Italia, el Medio Oriente entero y lo que siga hundiéndose en esa vorágine de la crisis actual que cada vez se acentuará más todavía.

¿Quiénes de todos, los aspirantes a convertirse en Presidentes de México, tiene los supuestos y antecedentes para poder emprender desde el poder político del Estado Mexicano un cuarto de vuelta de volante, para librarnos de la última curva a cuyo borde está el precipicio de la ruina social y política de nuestro país, por muchas décadas más?

Enumerar las insuficiencias de cada uno, sería perder el tiempo. Destacar el agrupamiento de clase que les sigue a cada cual, ya las masas populares lo saben y los tiene identificados, de ahí la honda indiferencia política que les acompaña y el interés mayor por el futbol con que, un gran plutócrata de reciente cuño, se permite velar el hecho mismo central de nuestra ficticia democracia.

Tal vez lo único optimista, si es que a eso pueda llamársele tal, será el hecho de que la ultraderecha, subsidiaria del neo franquismo español, tenga que regresarse a sus bases familiares, de cuyas sacristías y  confesionarios logró emerger por dos sexenios; y es que el capitalismo es materialismo entero, con todo y su espiritualismo vergonzante y paseado fuera de moda.

Pero el alto vacío de las aspiraciones individuales, tras las que se ocultan los mismos intereses de la pequeña y gran burguesía nuestra, están a punto de cantar su último réquiem democrático al tanto por ciento al alza.

*Analista

Transporte carretero nacional

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mayo 1, 2012

Gilberto Herrera Medina*

Tenemos que aventurar algún análisis de la crisis actual que se está mirando del transporte público nacional de carga y de los movimientos de protesta contra el alza de los carburantes, tanto como de la competencia del transporte masivo de grandes tonelajes de mercancías, a los que no tienen acceso el capital fijo mediano en carga, a los que les resultan poco deducibles los costos de la transportación y los bajos dividendos que obtienen por la pérdida de competencia entre el capital nacional del transporte y las grandes líneas que abastecen y accesan a los centros de producción conectados a los grandes centros comerciales de las grandes matrices importadoras y exportadoras de productos.

No es asunto sencillo y fácil de analizar, haciendo a un lado volúmenes totales de carga, en uno y otro sentido del mercado internacional entre EU y México, como entre nuestro país y el resto de los países europeos.

Hay un volumen enorme de capital mexicano que se destruye y se torna obsoleto, frente al embate del capital fijo y circulante del transporte extranjero que ingresa al país por cientos de miles de toneladas y las condiciones de seguridad y sus costos con que se desplazan por todas las carreteras nacionales.

El pico del problema, su vértice más alto, parece centrarse en los grandes cargueros articulados de 120 toneladas y a veces más. ¿Qué problemas de logística operativa representan estos enormes transportes? Se dice que el excedente de tonelaje y sus desplazamientos en alta velocidad, ocasionan accidentes, al desprenderse sus medios articulados. Es cierto, las carreteras nuestras son angostas y media ente esos transportes y el resto de la circulación escaso metro o metro y medio de costado y a veces ni esa distancia.

Sus desplazamientos los realizan a 1230 y 130 kms. por hora y en los casos de frenado forzoso repentino, casi no guardan la distancia mínima para realizar esta maniobra, por lo que el resto de los automovilistas y otros cargueros de menor tonelaje, corren grandes riesgos de siniestros con costos de vida y equipo para las víctimas.

El alegato del transporte nacional es esencialmente económico, sometido como se halla a innumerables controles costosos y a gastos que sus magras y escasas cargas les impiden competir con esas líneas trasnacionales del transporte, las que no tienen iguales costos y sí en cambio la ventaja de redistribuir los mismos con el tonelaje de 100 contra 10 o de 200 toneladas contra 20 o 40 toneladas en el mejor de los casos. El resto del transporte nacional medio y pequeño, se ve substituido, marginados de esa manera del mercado, al modo como un enorme equipamiento de tractores supliría a  la totalidad de los arados agrarios, sumando a su favor la extensiones de cultivo por día, entre unos medios tradicionales y ese moderno equipamiento agrícola.

Todos estos problemas, que nuestros legisladores no pudieron advertir en la aprobación del TLC, están resultando ahora gravosos social y políticamente, pero sobre todo desde el punto de vista económico.

Regalamos los ferrocarriles, regalamos las carreteras, los puentes, los carburantes a este transporte masivo de mercancías: pero dejamos fuera del mercado a cientos de miles de transportistas pequeños y medianos, que no hacen otra cosa en favor de su rentabilidad, que redistribuir esas mismas mercancías en pequeña escala entre una y otra ciudad, y entre el sinfín de pequeños núcleos urbanos de consumo de las mismas.

La Coca Cola, las grandes cervecerías, Bimbo y otros grandes ramos comerciales e industriales, participan de la ganancia media de sus productos y se distribuye en los costos de su propia producción masiva.

El pequeño y mediano transporte nacional no tiene acceso, ni puede concurrir a la distribución de las armadoras automovilísticas, vinos, frutos de importación, enlatados y una y mil mercaderías que surten y abastecen a las grandes ciudades como Veracruz, Acapulco, Cancun, Guadalajara, Monterrey, Torreón, Ciudad Juárez, Mazatlán y cientos de grandes ciudades de otros tantos miles de consumidores.

Por eso vemos congestionando y en paro a miles de transportistas en todas las carreteras que cruzan el centro del país, pasando o no con destino al Distrito Federal, de norte a sur, más que en sentido inverso y a esto, se ve difícil que unos secretarios de estado bisoños, improvisados e inmediatistas como administradores, puedan imponerle correctivos a un Amazonas y a un Misissipi desbordados, sobre un cauce de carreteras más angostas que un cuerno de toro, pero sobradamente puntillosas y asesinas.

Así como ningún partido en el poder, puede incrementar la fertilidad de la tierra, se encuentre ésta repartida o sin distribución o enfeudada;   tampoco ningún gobierno puede incrementar el PIB, ni disminuir o aumentar la emigración interna y externa al margen de la estructura económica propia y la posición que la misma tenga en el mercado mundial de la fuerza de trabajo, entre otras cosas.

Lo demás es ignorancia histórica, que no es lo mismo que hablar de corrido y en inglés. Por eso los transportistas mexicanos, para que los entiendan, si es que pueden,  hablan con los hechos y en toda la república, pues para eso somos republica federal y en ella contamos todos los que viven, compran y se transportan en las actuales condiciones devaluatorias de la moneda, pero de los precios.

*Analista

Campañas rosas, realidad negra y miserable

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abril 28, 2012

Gilberto Herrera Medina*

No se trata de subjetivizar la crítica, es decir, criticar lo que se antoje y contra cualesquiera de los candidatos presidenciales. No se trata de eso, sino de develar el confusionismo común de tipo social y político que se impone a los candidatos, como parte que son, todos, de la burguesía nacional e internacional y la urgencia que ésta tiene de imponer correctivos de ingreso y de consumo, incluyendo los correctivos a los presupuestos públicos, como una de las tantas formas de abastecer el pago de la deuda externa existente contra nuestro país y extensiva e intensiva a todos los países latinoamericanos.

México, nuestro país, está convertido en un enorme laboratorio de todas esas regulaciones del gasto y del crédito público, endeudamiento externo e interno, que regula las formas de apropiación de valor industrial, comercial, financiero y especulativo.

De todo esto se abstienen de pronunciarse las candidaturas presidenciales y ello explica por qué todo el debate se reduce a las minúsculas cuestiones de si esta o aquella obra se cumplió, si hubo despilfarro o no en cada una de ellas y si se gasta poco o mucho en  la presente campaña presidencial.

Cortinas de humo van y vienen todos los días, para que no se le hable a las masas populares de sus verdaderos y concretos intereses que tengan que ver con sus bajos ingresos salariales y, las consecuentes altas ganancias a expensas de los bajos salarios, como también del costo capitalista centuplicado que México tiene qué pagar por cada segmento de la deuda externa y toda la obra infraestructural del país, lastrada y lastrante de los presupuestos públicos que son los que a la postre financian a las empresas extranjeras, para luego concesionarles estas mismas obras a pueblo que ha tributado con impuestos al costo y operación particular de las mismas.

“Que quiero ser presidente para cambiar a México”. Dicen unos y otros, cambiados los términos, pero con igual énfasis; son unos de los muchos absurdos subjetivos que se esparcen en la actual contienda presidencial.

“Qué yo voy a acabar con la corrupción y que voy a salvar al país”, expresa el autollamado candidato de la izquierda, como si la desigualdad social y política no tuviera nada qué ver con los mercados de los productos agropecuarios, arrancados como terreno de conquista por la importación trasnacional de todos los productos agropecuarios y otros medios de producción que desplazan a los nuestros ya existentes.

Casos concretos que ilustran los absurdo de los términos de presentarnos a la corrupción como un proceso ético y no como una deformación económica contra las masas productoras agrarias, sería uno de tantos, la forma como en Chihuahua y en el país entero se desplaza y se deja sin mercado y sin precio a la papa que utiliza la industria “Sabritas”, industria que utiliza si acaso, las 800 mil toneladas de papa que se producen en la tierra de Fernando Jordán y don Abraham González, contra la competencia sin aranceles y con subsidios de más de 50 mil toneladas o más importadas de EU y que mediante tal competencia se apropian todo la plusvalía y renta del producto papa mexicana que se produce aquí

Y lo propio acontece con la electricidad y los precios costo de las cogeneradoras de energía eléctrica que se distribuyen en el mercado nacional, las que además de no pagar costos de distribución correspondientes al capital fijo de las instalaciones expropiadas a la Compañía de Luz y Fuerza del Centro, se apropia la renta de todas las minas productoras de carbón y vapor, además de imponer el vaciamiento de las presas, de las grandes embalses hoy secos o a medio llenar, en medio de la sequía más atroz en lo que va del siglo y parte del anterior.

La ultraderecha en México y en el poder, ha impuesto toda una campaña multiforme de intimidación social y política, para que todos los candidatos se conduzcan a modo y a la conveniencia de estos intereses y su subordinación de toda la economía al ritmo e intensidad de la crisis mundial.

“No se equivoquen, vamos a ganar” y repite, “que nadie se engañe, porque vamos a ganar.”

Hace doce años que ganaron y dispusieron de los presupuestos públicos más cuantiosos de toda la historia, mismos que derrocharon dando espacios de ganancia a las empresas y filiales españolas que hoy arrojan resultados de desempleo en la Patria de García Lorca y Fray Luis de León, hasta por más de 6 millones de desempleados. ¿Qué nos espera a los mexicanos?

México tiene una deuda externa de poco más de 5 mil millones de millones de pesos y nadie se atreve a preguntarse y a responder a este problema y la forma de enfrentarlo. ¿A cuánto asciende el pago de esa deuda y la que siga contrayéndose, frente a la estimación global general de los salarios en México? ¿Quiénes y cómo no se cuestiona esto y se insiste en más inversiones, pero sin decir que ellos llaman inversión al endeudamiento público y a la especulación en la bolsa de valores de México? Hay contradicciones de contradicciones mil y todo se reduce a la substanciación de fenómenos que no son otra cosa, que las causas puestas al revés en la cabeza de los mexicanos. El que escribe por delante.

Analista*

Debates: cuestiones nacionales y sujetos

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abril 25, 2012

Gilberto Herrera Medina*

Los debates en el proceso de la sucesión presidencial sujeta a elecciones, se encuentra en un callejón sin salida. Esto es, debates que pretenden llevarse a cabo sin el respectivo análisis acerca de los problemas nacionales, hoy más que nunca vinculados a la más seria crisis internacional de todo tipo, no sólo económica en cada uno de sus niveles, sino circunscrita a la particular madurez de cada una de las burguesías desarrolladas o a medio madurar.

Pretender que los candidatos presidenciales respondan a tópicos aislados, unos más estructurales, otros menos y, algunos de plano al margen de todo contexto histórico, porque se formulan como si quienes lo hacen tuvieran alguna suficiencia científica y conocimiento de los problemas nacionales.

Pongamos algunos casos concretos. ¿Los problemas devaluatorios representan lo mismo para los trabajadores que para los accionistas de la bolsa, por ejemplo? Desde luego que no.

La devaluación de nuestra moneda, por ejemplo, es un mecanismo para mantener la cuota de ganancia al alza y los salarios a la baja; lo mismo que para abaratar los costos de algunos insumos, como costos de producción, frente a los precios del mercado internacional, frente a los cuales el valor de cambio de los primeros, no es el mismo que el valor final de los productos que se elaboran.

Los problemas que la crisis mundial le plantea a un país como el nuestro, tornan insuficientes, a más de diversionistas, los debates momentáneos con preguntas al estilo de las adivinanzas y los acertijos a que son propensas todas las capas de la clase media, como cuando se apuesta a las quinielas, a los juegos de futbol y una y mil cuestiones de que se llena cualquier ambiente capitalista.

¿Cuáles serían los problemas nacionales más ingentes y urgentes a formularse y cuántos de ellos dependen de la mera actitud de un sujeto político, como cualquiera de los cuatro que contienden en la actual campaña presidencial, que camina a tropezones y a tumbos que la publicidad magnifica y agranda artificialmente?

Las estadísticas a que se pretende someter a los diversos candidatos presidenciales, son otras tantas abstracciones y de abstractos cuestionamientos y preñados de antemano del prejuicio social y político que campea en los medios sociales a que acceden esas mediciones; pero nos solazamos con tales mediciones, como si tuvieran algún valor objetivo y científico.

¿Por qué se opera así? Justamente para que no se pretenda ir más allá de los tópicos convencionales de los grupos en el poder, en los partidos, en todas las instituciones del Estado, si tomamos a éste como trasunto de una determinada sociedad civil, segmentada y diferenciada a su vez por las formas de apropiación de la riqueza nacional y también de la producción de la misma.

Pretender que los debates se homologuen y corran por la misma cuerda de lo que se estila en EU, o en otros países desarrollados, equivale a simplificar las cosas y esto es lo que se pretende para frenar las expresiones de masa y de clases que, en todo caso, interesarían a los pueblos rezagados en su desarrollo, muy diferentes en sus formas de producir valor y sus medios de vida, a las naciones plenamente capitalistas.

Por eso los debates y los cuestionamientos que para ellos se formulan, no son otra cosa que los intereses de los grupos élites, intelectuales o no, interesados en que sus privilegios se mantengan o se orienten en una dirección acorde a sus intereses. ¿En dónde está el debate que debiera subyacer a una pretendida nueva ley laboral que pretende derogar a la que nos rige? En España, por ejemplo, se ha producido toda una convulsión social por la intentona de derogar derechos que afectan a millones de familias españolas, especialmente a los que sus niveles de vida dependen de prestaciones sociales complementarias y dependientes de las relaciones laborales y del nivel de desarrollo de ese pueblo.

Otro tanto acontece en Grecia y en general en todas las naciones afectadas gravemente por la crisis y sujetas a medidas de reparación de los sistemas financieros y presupuestaros de cada uno de ellos.

La derecha quiere debatir, pero sobre la base de objeciones y tachaduras sucias de sus oponentes en la actual contienda presidencial y como una forma de ocultar sus propios y graves yerros sociales y políticos.

¿Que si se dice esto o aquello contra el grupo del poder en turno, o contra los que le son propicios a sus privilegios? Tales aseveraciones se estiman denigrantes, pero se desatan campañas desprestigiadoras desde los bajos fondos de los publicistas franquistas ya nacionalizados mexicanos y hasta se hace apología de su audacia antinacional y antipopular.

Por eso existe una petitio de principii, falacia consistente en una falta total de objetividad y concreción histórico política en los actuales procesos de debate políticos, porque toda se deja a preguntas sueltas, a la ocurrencia y al capricho, o a la cultura y grado de desarrollo y estudio de cada quién; y no a la realidad de nuestros problemas, como en su tiempo lo hiciera don Andrés Molina Enríquez, aunque los problemas nacionales se entendieran a la manera de la fisiocracia, esto es, todo referido a la tierra y a su distribución, pero éste era el problema de ese tiempo y la urgencia de solución del mismo, como luego la Revolución Mexicana lo intentaría resolver y dejarlo inconcluso.

*Analista 

Histórico