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Obama en el firmamento mundial

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junio 19, 2012

Gilberto Herrera Medina*

La crisis financiera mundial, la crisis de la banca internacional, la crisis de todos los instrumentos de capitalización, a través de los cuales el dinero crédito se torna capital accionario, también ficticio, con sus rendimientos de fundación, con sus rentas viables y fijas, más las primeras que resultan de un volumen  mayor que todo el polvo volcánico que la tierra hubiera expulsado en las más convulsivas etapas geológicas, todo cobra presencia en quienes se reúnen, a partir de este lunes, a las orillas del Mar de Cortes, nada menos que el iniciador de la destrucción del mundo indígena nuestro.

Barak Obama, un presidente norteamericano de raza negra, que en la anterior crisis no hubiera pintado al lado de Roosevelt ni como secretario particular, es hoy la primera personalidad y la mayor expresión política mundial en donde se mueven a su alrededor todos los dirigentes de los Estados europeos y asiáticos, no los banqueros, sino los representantes de ellos, es bueno puntualizarlo, para tratar de darle continuidad histórica, hasta donde agote sus fuerzas de reproducción el sistema capitalista.

Los grandes focos imperialistas lo constituyen Estados Unidos, en primera línea, seguido de Alemania, Francia, Inglaterra que no debe quedar fuera y le siguen, a su manera Rusia, China, gigantesca y poderosa como nunca, más los jefes de Estado que asistan como invitados y, acaso, como pacientes monetarios en estado terminal, demasiado prematuro para considerarlos convalecientes y prestos a volver a sus adicciones especulativas.

Nadie regañara a nadie. Todos cargan sus culpas y sus responsabilidades, pero el presidente Barak Obama será la estrella que refulja y brille en el escenario y en el mundo, estando a punto de renovarse o no en el poder político norteamericano.

Tras el torbellino financiero de la crisis, de donde algunos grandes especuladores han escapado cargados de oro y sin saber dónde ponerlo y queriendo regresar al juego mortal de las especulaciones de papel sobre papel, y un y mil artilugios ficticios más, en los que son duchos, el mundo capitalista y no capitalista espera, aguarda al menos, la posibilidad de que algunas personalidades no sucumban en la superestructura política de sus países, como un modo de equilibrar el peligro de un estallido mundial, en donde todos saldríamos perdiendo.

Obama representa esa esperanza, débil, pero real esperanza, frente a los tumbos políticos locales que ha dado el imperialismo, todos los países europeos que lo forman, agrediendo a Yugoslavia, primero, luego a Irak y a Afganistán, a Libia, otro tanto a Egipto y dejar de amagar a Siria y a Irán, para seguirse de frente.

No es fácil, no ha sido posible hasta ahora, que Europa y el mundo se cobraran la crisis, llevando al holocausto a naciones y pueblos enteros, como los arriba nombrados. Ha resultado funesta la crisis y lo será aún peor, en tanto los líderes de occidente no alcancen a frenar a sus especuladores mundiales que están detrás del petróleo mundial, detrás de los negocios, todos, de la refinación industrial y, sobre todo, en su expresión multiplicada de capital ficticio que después de valorizado, una y otra vez, hoy tienen el cinismo de querer cobrárselo, al precio que sea, mediando millones de cesantes y empobrecidos,  a la pequeña y proverbial Grecia, a la España minera y popular, no a sus esperpénticos financieros posfranquistas, fascistas, que se pasean por el mundo como Pedro por su casa.

De esta manera, en este fantasioso escenario del Mar de Cortes, los hermosos Cabos Marinos de Baja California, donde el mar corta el viento, el agua y el cielo, abrigará juntos, a Vladimir Putin, de Rusia; a Jintao, de la gran China industrializada y comercial de siempre, la que sorteara varias guerras del opio y la eterna y luminosa Francia, con su dirigente socialista Françoise Hollande, que de manera sorpresiva accediera al poder de la patria de “La Marsellesa” y una de cuyas primeras y mejores medidas, consista en retirar las tropas francesas que todavía se mueven y actúan no muy distantes de Diem Bien Fu, allá por la tierra de Tío Ho, formado y fogueado, al igual que otros dirigentes, en la propia Francia.

Y nuestros financieros y apologistas mexicanos, ideologizados por la especulación del dinero ficticio, que arden en impaciencia por licuar a Pemex y sumarlo a los pasivos mundiales bancarios.

¿Quién y por qué habrían de rescatarnos después, para seguir con el baile del burbujismo ficticio de las ganancias sin piso ni techo alguno? ¿A cuenta de qué los mexicanos nos hundiríamos más en los abismos crediticios, sin cuento y sin cuentas en que ya nos hemos aventurado?

*Analista

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