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Sorprende Filarmónica en el Zócalo
Con obras de los compositores Johannes Brahms, Aram Khachaturian, Bedrich Smetana y Piotr Ilyich Tchaikosvky, la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México (OFCM) sorprendió a los capitalinos al ofrecer un concierto en el Zócalo de esta ciudad. Bajo la dirección del concertista mexicano José Areán, la agrupación considerada como una de las más importantes del país y de América Latina atrapó las miradas de unas 500 personas en la Plaza de la Constitución. En el marco de su temporada de conciertos 2012, el conjunto musical que se ha presentado en más de tres mil conciertos en las principales salas del país, así como en diversos foros de Estados Unidos, Europa, Sudamérica y el Lejano Oriente, tuvo una buena acogida de parte de chicos y grandes. En este lugar donde hace tres días el ex Beatle Paul McCartney provocó la euforia de sus seguidores, los dirigidos por Areán dejaron un buen sabor de boca a todo aquel que transitó por la que es considerada la tercera Plaza más grande del mundo. En una gran carpa situada entre la calle de Francisco I. Madero y 16 de Septiembre, los filarmónicos provocaron asombro entre público de todas las edades, desde el que disfrutaba su helado o tomaba su café, hasta aquel que a comía su tlayuda o alegría. Minutos antes de iniciar el recital, algunas de las cerca de 400 sillas que se colocaron frente al escenario, se encontraban ocupadas y para la mitad del concierto, la mayoría fueron ocupadas. Durante su presentación, la OFCM provocó sorpresas entre quienes disfrutaban de un domingo agradable por el Centro Histórico; desde ciclistas, pasando por quienes paseaban con su perro, hasta por vendedores que suelen recorrer a lo largo y ancho este lugar. Incluso un pequeño grupo de perdonas que hacía proselitismo político. Hubo otras personas que desde las entradas del metro Zócalo, disfrutaron del concierto, al igual que huéspedes de los hoteles que rodean la Plaza de la Constitución, quienes desde lo alto observaron a la agrupación. Algo poco habitual ocurrió apenas a unos minutos de haber iniciado el concierto, cuando algunos extranjeros que se encontraban tomando fotos a la fachada de la Catedral Metropolitana se olvidaron de ella y se acercaron hasta la carpa de la agrupación para tomarles placas. “Obertura Festival académico” y “Danza Húngara Nos. 1 y 5”, de Brahms; extractos de “Espartaco”, de Khachaturian; “El Moldavia”, de Smetana, y así como “Romeo y Julieta”, de Tchaikovsky, fueron el repertorio de la tarde. De este modo y entre pieza y pieza, Areán y sus cerca de 80 músicos se ganaron a un público que la final los despidió con un fuerte y nutrido aplauso. Comentarios |

